Hace algo más de 1 año que me compré mi primera réflex, la Canon Rebel XSi, durante mi estancia en EEUU.
Decidí comprarme sólo el cuerpo para que mi primer objetivo fuera algo mejor que el 18-55mm que trae de serie, así que me decanté por un
SIGMA 17-70mm f/2.8-4.5 DC Macro (que es el que podéis ver en la imagen de la izquierda).
La verdad es que se trata de un objetivo muy polivalente y que se adapta muy bien a cualquier situación. Es el que suelo utilizar para los viajes, las tomas para luego componer panorámicas y las fotos con macro. Estoy encantada con él, y me ha aguantado todo un año como único objetivo. Así que se puede decir que es mi objetivo básico.
Tras el EBE ‘08, la escapada a Granada en el puente de la Inmaculada y mi estancia en Cádiz durante los Carnavales, me enamoré del Peleng. Así que, por culpa del Sr. Carlitos, terminé comprándomelo a principios de Marzo de este año.
El Peleng 8mm f/3.5 FISHEYE es un objetivo ruso de configuración manual y, como su propio nombre indica, se caracteriza por capturar el momento con el famoso efecto ojo de
pez.
Al principio, su funcionamiento puede resultar un poco complejo por ser completamente manual. Pero con la práctica y algunos pequeños truquillos (facilitados por el maestro) se pueden conseguir unas fotos muy curiosas.
Y la última adquisición, por culpa de Pili que me lo dejó en la feria de Córdoba, fue el Canon EF 50mm f/1.8 II, que me lo compré en Gibraltar durante mis vacaciones en
Cádiz de este verano.
Sin dudarlo ni un segundo, puedo decir que es la compra con la que más contenta estoy. Cuesta un poco acostumbrarse a un objetivo fijo, ya que hay veces en las que me tengo que alejar yo en vez de el zoom, pero es lo de menos. Tiene una luminosidad increíble (en comparación con el de Sigma) y cada foto tomada con ese objetivo es especial. Lo suelo usar mucho para las fotos de retratos, escenas más oscuras, detalles y conciertos (todo un acierto, en este caso, si tienes la oportunidad de estar en primera fila).
Y en esa visitilla a los contactos de Pili en Gibraltar también me compré le quité de las manos la Lowepro Flipside 300, porque la compra de una mochila para guardar todo el equipo ya se había convertido en una necesidad. Así que “amablemente me la cedió”.
La verdad es que, junto con el 50mm, es una de las mejores compras. Tiene la cremallera principal en la espalda, de manera que cuando me meto en tumultos me puedo despreocupar totalmente de que alguien me la abra y me ventile el equipo.
Y poco más, aunque ahora ya tengo en mente mi próxima compra, que será un tele o un 10-20.